La prueba de que una alita perfecta no necesita disfraz — solo fuego, sal y paciencia.
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De dónde viene
El pollo frito es uno de los grandes romances callejeros de Tailandia: los puestos de gai tod perfuman todos los mercados del país, y cada vendedor cuida su mezcla de empanizado y su tiempo de fritura como si fueran herencia de familia. Las nuestras guardan esa fe — un enharinado ligero y una fritura brava, para que la piel truene mientras la carne sigue jugosa y humeante. No hace falta salsa. De eso se trata.
¿No sabes cómo juzgar un platillo así? Lee nuestra guía de campo sobre la mejor comida tailandesa de Orange County (en inglés) — cinco señales de una cocina tailandesa de verdad, y qué ordenar cuando estés en una.